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La
presencia del acordeonista Iñaki Alberdi (Irún,
1973) en el panorama musical ha traído consigo un hecho
excepcional para la evolución de la música y
de la cultura: la continua aparición de un nuevo repertorio
para este solista y su instrumento. Alberdi está enérgicamente
dedicado a la difusión de sus virtudes como agente
activo de la música contemporánea. La creación
surgida en torno a su vertiginosa trayectoria musical resulta
impresionante. Los autores y músicos que han colaborado
con él hablan excelencias de su trabajo. El joven instrumentista
de Irún, que también forma parte del grupo Oiasso
Novis, acaba de grabar un disco en solitario, integrado dentro
de las Juventudes Musicales y cuenta con otros proyectos discográficos
con un sello de Hong Kong, además de dedicarse a una
intensa labor interpretativa y docente.
Resulta normal
la presencia de un músico vasco que toque el acordeón,
pero no que no haga folclore. ¿Qué le ha llevado
a seguir por el camino de la interpretación de la música
contemporánea con este instrumento tan "marcado"?
Conocí el instrumento por su faceta folclórica,
pero tuve la gran suerte de que me enseñaran otros
caminos posibles. Así comprobé que me sentía
bien trabajando en esa dirección y descubrí
que podía llevar mi capacidad musical hacia un nivel
muy alto. Después, el simple hecho de hacer música
y colaborar con buenos intérpretes y orquestas me terminó
de convencer. Así he quedado enganchado de por vida.
¿Cuál
es el repertorio del nuevo disco?
A excepción de la versión para dos acordeones
de Petrushka, de Stravinsky, interpretada junto con Iñigo
Aizpiolea, el resto son obras compuestas en los últimos
años. Figura el estreno de una pieza de Agustín
Charles, una obra del compositor de Zumarraga Gorka Hermosa
y otras de Luis de Pablo, Gabriel Erkoreka, Jesús Torres
y Sofía Martínez.
¿Qué
próximos proyectos discográficos tiene?
El próximo año tengo la intención de
grabar obras para acordeón y otros instrumentos escritas
por compositores vascos como Ramón Lazkano, Zuriñe
Fernández Gerenabarrena, Antonio Lauzurika, Pascal
Gaigne, Luis de Pablo, Gabriel Erkoreka y Joseba Torre. Mientras
tanto, grabaré con Hugo Productions, el sello discográfico
de Hong Kong, la sequenza de Berio, además de otras
piezas de Gubaidulina, Jokinen, y Ligeti y Jesús Torres.
Su presencia ha generado
un fenómeno de vital importancia para la evolución
de la cultura, como la creación de un repertorio para
un instrumento y un solista.
Que eso ocurra suele depender del instrumento que uno toque
y del interés que tenga por la música actual.
El intérprete que tiene la voluntad de crear repertorio
busca la colaboración y provoca obras para ser expuestas
a la nueva sociedad. Si además, el instrumento es nuevo,
como el acordeón, genera una atención especial
en los compositores, que quieren probar nuevas ideas en nuevos
instrumentos. Así se provoca una dinámica interesantísima
de colaboración. Que un compositor musical plasme en
el papel su idea, gracias a la transcripción que un
intérprete puede hacer con su instrumento, es una experiencia
muy enriquecedora. Si, además, se puede realizar junto
con otros músicos que aportan sus propias perspectivas,
resulta mucho mejor para la definición del instrumento.
El acordeón cuenta con una tradición exagerada
como solista.
¿Ha tenido
que realizar una labor de convencimiento para demostrar que
el acordeón es algo más de lo que parece?
El mismo hecho de tocar y que la gente escuche, es suficientemente
revelador. Tenemos una visión tan folclórica
del instrumento, que el choque que se produce con la música
actual es genial. A la hora de buscar esa primera ocasión
es cuando uno encuentra más impedimentos. Pero siempre
he conocido a gente que se ha apasionado por el instrumento,
que me ha ayudado y evitado tener que presentarme.
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¿Cómo
se han producido los contactos con los compositores para crear
el nuevo repertorio?
Es una cadena. Un estreno lleva a otro y así se suscita
el interés. Empecé así hace tres años
y ahora la producción es muy importante. Ahora estreno,
en solitario o con otros instrumentos, cerca de una docena
de obras al año. La próxima temporada serán
15. A este paso, en 10 años contaremos con un repertorio
nuevo de 150 obras.
Resulta una cifra impresionante.
¿Es más habitual en otros entornos musicales?
No. Quizás en otros periodos ha habido instrumentos
que han generado muchas obras. Pero en este momento, no es
algo habitual.
¿El
hecho de que exista esta efervescencia de compositores y nuevos
intérpretes como usted le lleva a pensar que está
viviendo un momento excepcional?
Queda poco tiempo para planteárselo. Pero tener un
volumen constante de estrenos de obras de compositores que
trabajan con seriedad me permite disfrutar mucho. Es posible
que se esté viviendo una revolución en el mundo
musical vasco, porque hasta ahora no se había producido
un fenómeno como éste. Pese a todo, hay compositores
e intérpretes que entran en el circuito y otros que
se quedan fuera.
¿Considera
que tiene la responsabilidad de difundir el nuevo repertorio?
Yo lo hago porque me gusta, esto es lo primero y fundamental.
Y, además, me encuentro en una profesión en
la que resulta poco probable darse por satisfecho. No asumo
ninguna responsabilidad más que la de disfrutar con
la creación y la interpretación. Que esto coincida
con un momento en el que se está originando un nuevo
repertorio para un instrumento tradicional, no es el objetivo
ni el fin de mi trabajo.
¿Cómo
plantea su militancia en Oiasso Novis?
Oiasso es un taller de creación de música contemporánea
para música de cámara. La base son los saxofones,
la percusión, acordeón y la cinta electroacústica.
Su labor es estrenar y crear. Acabamos de actuar en el Festival
de Toulouse y estamos preparando un programa para la Quincena
Musical. La primera parte está concebida como un homenaje
a Berio, e incluye las sequenzas para voz (con Itziar Lesaka)
y acordeón, además de una obra de Lindberg.
La segunda son estrenos de Enrique Vázquez, María
Eugenia Luc y Pascal Gaigne.
¿En
qué radica el factor de novedad que supone la recreación
de este instrumento en un registro contemporáneo?
El acordeón tiene una gran expresividad y riqueza tímbrica.
Se adapta perfectamente al lenguaje actual, aunque también
a otros registros de música pura como Bach. En los
últimos 20 años, se ha creado un repertorio
original muy importante. En este trazado compositivo han quedado
patente todas sus virtudes, que han atraído a los nuevos
compositores. En la década de los setenta se experimentó
mucho con la versatilidad del instrumento y se pecó,
incluso, de realizar un repertorio con poco contenido musical
y mucho efecto. Los compositores actuales están explorando
la capacidad tímbrica, la combinación con otros
instrumentos, la dinámica y su expresión. El
último factor necesario es la disposición de
los instrumentistas a abordar la música contemporánea.
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