EL
ACORDEÓN DE LAS PELICULAS
El COMPOSITOR francés afincado en
Donostia, Pascal Gaigne, dio su clase maestra ayer en dichas
jornadas. Gaigne es creador de una veintena de bandas sonoras,
entre las que destacan “El Sol del membrillo”
(Víctor Erice, 1992) – “donde hay un par
de temas que me gustan mucho” -, “Flores de otro
mundo” (Iciar Bollain, 1999), “Silencio Roto”
(Montxo Armendáriz, 2001) y “Piedras” (Ramón
Salazar, 2002).
“Pienso que el acordeón tiene una sonoridad muy
interesante que, mezclada con una orquesta, da otro matiz
y otro timbre, al igual que se hace con una trompeta o una
flauta travesera”.
Gaigne comenta que es muy receptivo a las bandas sonoras que
utilizan el acordeón. En ese sentido cita Maurice Jarre
(“Doctor Zhivago”, “La hija de Ryan”,
“Único testigo”, “Ghost”) como
uno de sus compositores favoritos. “Esas influencias
las paso por mi filtro y luego fluyen a mi manera”.
También ha hecho la música de “Las voces
de la noche”, de Salvador García Ruíz,
con el que ya trabajara en “Mensaka” (1998) y
“El otro barrio” (2000). Su siguiente banda sonora
será para un película francesa, “Le cou
de la girafe”, obra prima de Safy Nebbou, un director
parisino de origen berebere y que vive en Iparralde, donde
ha firmado dos cortos en euskara: “Bertzea” y
“Lepokoa”.
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EVOLUCIÓN
Además de instrumento popular,
ha sabido hacerse un hueco en las orquestas clásicas.
COINCIDIENDO
CON el
175 aniversario del nacimiento del acordeón, La Asociación
de Compositores Vasco-Navarros ha venido celebrando unas jornadas
sobre “Técnica instrumental para compositores
e intérpretes” en la Escuela Municipal de Música
y Danza de Donostia.
Se trata de uno de los instrumentos más populares y
que goza de más adeptos en el mundo. De hecho, no hay
música folklórica que no haya asimilado el acordeón
a su bagaje en detrimento incluso de instrumentos de tradición
local.
Incluso ha ido más allá , ya que amén
de mantener su faceta folklórica, poco a poco, el acordeón
ha sabido ganarse su sitio y estilo entre los círculos
más importantes de la música clásico
ay contemporánea. “Se ha hecho un hueco en la
familia de los instrumentos “nobles”, elevándolo
a la categoría de instrumento de concierto “,
señala Iñaki Alberdi, concertista, profesor
de acordeón en Musikene y organizador de las jornadas.
Según explica Alberdi, al acordeón convencional
se le llama diatónico. “esto es porque cada botón
se obtienen dos notas, según la dirección que
lleve el fuelle. Como inhalar y exhalar de la respiración.
Y añade: “luego vino el cromático, cuya
característica esencial es que emite el mismo sonido
tanto si se abre o cierra el fuelle”.
Si bien es un instrumento al que consideramos “de toda
la vida”, lo cierto es que es un hijo del romanticismo
del siglo XIX.
Aunque inventado por el alemán Friedrich Buschman,
fue C. Demián, un constructor austriaco de instrumentos
musicales quien, el 6 de mayo de 1829, presentó la
patente de un apartado con ventilación alterna, “cuyo
origen está en los instrumentos aerófonos chinos
de hace 5.000 años, más concretamente el sheng,
que utilizan el principio de la lengüeta libe metálica”.
“En occidente lo que se hizo es accionar ese mecanismo
mediante un fuelle”. |
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Su
poder expresivo hizo furor de repente. Fue el juguete de las
damas de los salones burgueses. Enseguida, dotado de un segundo
teclado para la mano izquierda, no tardará en llegar
a la calle y penetrar en el medio rural.
Los fabricantes rivalizaron en ingenio. A partir de ahí,
su evolución “fue espectacular”. Unos meses
después llegó la concertina (la cual puede ser
considerada como prototipo del acordeón de concierto
actual). Y a finales de los 1840 apareció en Alemania
el bandonéon, que debe su nombre a su inventor H. Band.
Su popularidad, desde finales del siglo XIX, fue inmensa.
Se exportaron barcos enteros hacia América. “En
Argentina, se convirtió en el instrumento privilegiado
del tanto”, cuenta Alberdi, “Como decía
el compositor Astor Piazzola, el acordeón pasó
de tocarse en las iglesias de Austria a ser tocado en los
burdeles de Argentina”.
En el París de 1.900, fue el rey del género
“Musette”, sedujo el vals en el mundo entero,
sedujo a los cantantes, su encanto inspiró a los poetas.
Es a finales del siglo XIX cuando en Italia surge el acordeón
cromático.
ECLIPSADO
POR LA TRIKITIXA
En Euskal Herria ha sucedido algo curioso, por cuanto el acordeón
goza en la actualidad de menos adeptos que la trikitixa, “quizá
porque en parte sea posible aprenderlo sin necesidad de saber
solfeo; el acordeón es más académico”,
sugiere Iñaki Alberdi.
¿Falta un Kepa Junkera vasco en el acordeón?
Alberdi cree que no. “Ahí están Joxean
Goikoetxea, que ha tocado con los mejores, desde Richard Galiano
hasta Alisdair Fraser. Luego está Aitor Furundarena,
que es un monstruo en folklore, acompañando e improvisando.
Y qué decir de Pascal Gaigne, que emplea sutilmente
el acordeón en su música para películas”.
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