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"La coordinación
de movimientos del acordeonista es como una danza en la que
los bailarines estuvieran imposibilitados físicamente
para moverse asincrónicamente. Culturalmente se considera
que la lírica radica en el corazón, y que el
tiempo de sus pulsaciones están entretejidas con el
estado de nuestro espíritu. Pero es verdad que el único
control que podemos ejercer sobre este órgano autónomo
es a través de la respiración y es el ritmo
respiratorio el que consigue transformar los estados de ánimo
que tenemos, es fundamental para la relajación, para
la concentración o para esfuerzos máximos, para
correr y para nadar. Por ello, la materia con la que trabaja
el acordeón: el aire, es quizás la expresión
máxima del presente vital..." |