CRÍTICAS

Royal Philharmonic Orchestra of Liverpool

“Iñaki Alberdi es un acordeonista excepcional en un momento en que los sonidos del instrumento desprenden nostalgia infinita, el encuentro entre Gubaidulina, Petrenko y Alberdi, era un acontecimiento. No defraudó. Alberdi es, desde el acordeón, el heredero de Nicanor Zabaleta desde el arpa, uno de los intérpretes más sobresalientes de España.”

(EL PAIS – J. A. Vela del Campo)


ORQUESTA SINFÓNICA DE BARCELONA Y NACIONAL DE CATALUÑA

“Alberdi denota una inmensa madurez. Dialogando con sensibilidad en cada pasaje con la orquesta, conduciendo con maestría el discurso tímbrico con cuerdas y vientos, y ofreciendo un valor añadido mediante la apropiación inteligente del mundo sonoro de Guinjoan. Sin duda un acicate para cualquier creador contemporáneo.”

(CALEIDOSCOPIO – Diego Civilotti)


ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID

“Iñaki Alberdi llego a palpar el milagro… quizá todo su secreto radicara en la forma de respirar, a lo mejor en la capacidad para dejar en el aire sonidos que flotaron con cuerpo y alma, que parecieron llorar. La suya fue una actuación emocionante.”

(ABC – A. G. Lapuente)


ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA

“A todo este laborioso enjambre de memorias se aplica con técnica y pasión Iñaki Alberdi, logrando la nada sencilla tarea de pasar de lo más visceral a lo más refinado, de la evocación de la tradición a la tímbrica más actual de su instrumento. Es un lujo contar con un acordeonista capaz de trascender lo más impostado en el acordeón y hacerlo respirar de modos nuevos.”

(MEMORABILIA – Paco Yañez)


AUDITORIO NACIONAL - SALA DE CÁMARA

“No puedo concebir que existan a nivel mundial muchas más personas que estén al nivel de su virtuoso intérprete Inaki Alberdi. Muda por completo la Sala de Cámara, escuchando aquel gran pulmón y cualquiera de sus mínimos quejidos o suspiros, su respiración, las notas llevadas al infinito.”

(Lucia López – El País)


JOHANN SEBASTIAN BACH

“… se presento en el lujoso experimento de estar concertado por el acordeón de Iñaki Alberdi, a modo de órgano, siendo una verdadera delicia comprobar cómo el pequeño instrumento respiraba a la par que los cantantes. Las fugas estaban perfectamente encajadas como el más pulcro trabajo de marquetería sonora. Bach y acordeón, quién lo pensara hace años. Pues, !sí señor!, todo un acierto.”

(EMECÉ -DV)